lunes, 28 de marzo de 2011

ADIOS A JOSÉ COMBLIN, SACERDOTE Y TEÓLOGO DE LA LIBERACIÓN

Muere en Brasil el sacerdote belga y teólogo de la Liberación José Comblin
El sacerdote belga José Comblin, uno de los más importantes representantes de la Teología de la Liberación y que llegó a ser expulsado de Chile y de Brasil por sus ideas, murió hoy a los 88 años en la ciudad brasileña de Simoes Filho de causas naturales, informaron fuentes eclesiásticas. Comblin, nació en Bruselas en 1923 y desde 1958 ejerció su ministerio en latinoamérica
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Image by: Núbia Maria da Silva
















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Comblin, un estudioso de la Iglesia de América Latina y autor de obras como "Teología de la Liberación", "Teología de la Azada" e "Ideología da Seguridad Nacional", murió en la pequeña ciudad de Simoes Filho, en el estado de Bahía (nordeste) y a donde había acudido para dar un curso a comunidades de base.
El sacerdote, que tenía problemas cardíacos y usaba marcapasos, fue encontrado muerto en el cuarto en el que estaba alojado por otros religiosos que lo esperaban para la oración matinal y que extrañaron su demora.
El cuerpo del religioso belga será velado hoy en la ciudad de Salvador, capital regional y próxima a Simoes Filho, y sepultado en una pequeña población del empobrecido estado brasileño de Paraíba según sus deseos, dijeron a Efe voceros de la Archidiócesis de Barra, también en el estado de Bahía y en donde residía.
Comblin fue uno de los seguidores y principales asesores del obispo brasileño Hélder Cámara, el defensor de los derechos humanos y de la opción de la Iglesia por los pobres que llegó a ser conocido durante la dictadura brasileña como el "obispo rojo".
Además de especializarse en estudios sobre la Iglesia latinoamericana, el religioso belga contribuyó en la construcción de la Teología de la Liberación, especialmente de la dirigida a los agricultores pobres y a los habitantes de comunidades rurales.
Comblin, que nació en Bruselas el 22 de marzo de 1923, fue ordenado como sacerdote en 1947 y se graduó como doctor en Teología en la Universidad Católica de Louvain.
El religioso llegó por primera vez a Brasil en 1958 para atender la petición del papa Pío XII para que los sacerdotes europeos actuasen como misioneros voluntarios en regiones con falta de sacerdotes.
Se estableció inicialmente en Campinas, en el interior del estado de Sao Paulo en donde sirvió como profesor y se acercó a la Juventud Obrera Católica, para la que trabajó como asesor.
En Sao Paulo, en donde permaneció hasta 1962 antes de viajar a Chile, fue profesor en la Escuela Teológica de los Dominicos de frailes que se destacarían después como teólogos de la liberación y en la resistencia a la dictadura brasileña, entre los cuales Frei Betto y Frei Tito.
Tras tres años dando clases en la Facultad de Teología de Chile, regresó a Brasil en 1965 al recibir una invitación de Hélder Cámara, entonces obispo de Recife, para desempeñarse como profesor en el Instituto de Teología de Recife.
Sus obras polémicas y su trabajo con los teólogos de la liberación lo convirtieron en blanco del régimen militar brasileño, que ordenó su arresto y deportación en 1971.
Vivió durante 8 años como exiliado en Chile en donde ayudó a crear un seminario rural en Talca, pero, tras la publicación de un libro sobre la ideología de la seguridad nacional, fue expulsado por el régimen de Augusto Pinochet en 1978.
El sacerdote belga regresó entonces a Brasil para trabajar en el estado de Paraíba, en donde fundó un seminario rural, pero, como ingresó al país con una visa de turista, fue obligado a viajar cada tres meses al exterior para renovar la autorización.
Su situación legal apenas fue regularizada tras la ley de amnistía de 1979.
Además de sus obras teológicas y de los seminarios que ayudó a fundar, Comblin también creó varios movimientos para laicos, como Misioneros del Campo y Misioneros del Medio Popular.
Fuente: Agencia EFE

miércoles, 23 de marzo de 2011

UN TEXTO PROFÉTICO: EL ASESINATO DE CRISTO - WILHELM REICH

EL NUEVO LIDER (Wilhelm Reich)


Este texto de Reich cierra su libro The Murder of Christ (El Asesinato de Cristo) escrito en los primeros años de la década del 50. Teniendo en cuenta su posterior encarcelación y muerte entre rejas (1957), constituye un verdadero testamento profético que se ha ido filtrando, aun sin saberlo muchos, en el pensamiento y el accionar de las generaciones posteriores venidas y por venir.


Una de las características de nuestro tiempo es que está naciendo un nuevo tipo de movimiento social, y que los líderes de los gobiernos no tienen la más mínima sospecha de lo que está ocurriendo; estos líderes han moldeado sus ideas según pautas de pensamiento antiguas y persisten rígidamente en el error.
A primera vista es sorprendente, aunque totalmente lógico, que ninguno de los problemas básicos que generan los movimientos y levantamientos populares se mencionen en parte alguna del batifondo gritón, aullador, gesticulante que se ha apoderado de nuestras vidas.
Es de conocimiento público, y no necesita de mayores pruebas, el hecho de que la actual conmoción de la sociedad humana no tiene verdaderos líderes; en otras palabras, en el horizonte visible no hay nadie que pueda constituirse en lo que Cristo llegó a significar para la era cristiana o en lo que fue Confucio para la cultura asiática. Los líderes contemporáneos no son más que agentes de la seguridad de este o aquel aspecto del statu quo, o simplemente piratas en mares sin ley. Son como los saqueadores de mercaderías que campean en los tumultos que siguen a una inundación o un terremoto.
Veamos ahora un perfil del tipo dc líder que podría surgir del caos actual y que fuera capaz de advertir y manejar las principales corrientes del clamor social. ¿Qué tarea, qué fatal decisión habrá de enfrentar un líder así?
A menudo se dice que en nuestra época un líder tendría que ser muy parecido a un superhombre, un hombre nietzscheano que supere en mucho a sus semejantes. En consecuencia, tal tipo de líder es difícil de imaginar.
Semejante imagen para el liderazgo de nuestro tiempo deriva evidentemente de la antigua, deteriorada necesidad del hombre por la mistificación del liderazgo, necesidad aún anterior a que el líder haya aparecido en la escena pública. Con ello ya se ha promovido y trasladado al líder desde el caos de nuestros días hacia una región donde nadie lo puede alcanzar, de modo tal que ninguno pueda siquiera aproximarse a ser como él.
Si aprendimos bien la lección del Asesinato de Cristo, un líder así seguramente fracasaría en dirigir los movimientos de las masas de gentes conmocionadas para sacarlas del pasado y llevarlas a una futura existencia racional. Necesariamente debería fracasar, ya que apenas estaría haciendo algo más que suministrar otro símbolo místico a las multitudes frustradas sexualmente, hambrientas de amor, desprovistas de las seguridades vitales básicas.
Si hemos aprendido bien, como creo que lo hemos hecho, nuestra lección del Asesinato de Cristo, un líder popular moderno debería ser casi el opuesto exacto de lo que la gente tanto ansia ver y aclamar como su líder. Debería apartarse poco, en su vida cotidiana, de los estilos de vida habituales de la gente. Ha de ser un hombre que se sumerja una y otra vez en la corriente de la vida y en los movimientos populares, aprendiendo sus sangrientas lecciones de los repetidos fracasos; ha de cometer las equivocaciones más estúpidas y ha de aprender a corregir sus tontos errores sin sucumbir.
Tendría que atravesar todas las salas de tortura del infierno humano que estén a su alcance para conocer la naturaleza humana práctica y eficientemente, tanto al derecho como al revés. Tendría que haber vivido con el lumpenaje, pecadores y putas y criminales, para conocer el suelo del que crece la esperanza humana así como también la miseria. (Si fuese un líder como la gente quiere que sea, sólo estaría agregando otro payaso a la masa de pequeños y grandes hacedores de ruido que no tuvieron significación alguna en la historia humana vista con amplitud).
Un líder así debería poseer o desarrollar una cualidad extraordinaria, nunca conocida anteriormente, inimaginable para la óptica corriente de lo que tendría que ser el liderazgo humano.
El tendría que rechazar toda tentación de ser un líder y evitar toda camada que le ponga la gente para seducirlo al liderazgo. Su primera gran tarea deberá ser negarse a ser un líder.
Tal líder debería percibir inmediatamente el peligro que amenaza con sumergir a todo líder popular, esto es, el peligro de convertirse en un mero objeto de admiración y en un proveedor de salvación y esperanza para la gente. Tal líder debería dar el primer paso en guiar al pueblo tomando a la gente seriamente y dejándolas que se salven a si mismas, con las necesarias salvaguardas sociales, económicas y psicológicas, defendiéndolas y apoyándolas.
Tal líder debería por cierto haber leído la historia del Asesinato de Cristo o si no pronto deberá aprender, por experiencia propia, que la gente crea sus Cristos vivos con el fin de someterlos, o, si los Cristos rehúsan transformarse en Barrabases, para matarlos sin miramientos, cosa de promoverlos al cielo para la salvación, sin mover ellos un dedo.
(...) Nuestro líder, naturalmente, si ha de llenar su función, tiene que saber cómo trabajar, cómo cumplir una tarea determinada, cómo hacer cosas practicas, cómo construir una mesa, o curar una herida, o detener en un niño un ahogo por ansiedad, o arreglar una complicada situación familiar, o manejar un helicóptero, o pulir un cristal para hacer una lente, o talar un árbol, o pintar un cuadro, o solucionar el enigma de una enfermedad, o diseñar un experimento para resolver un problema de la naturaleza, o cómo atender a un adolescente en la agonía de la frustración genital, y muchas otras cosas semejantes de alto desinterés para el alma de un dictador.
Nuestro líder debería saber, en síntesis, cómo trabajar y lo que realmente significa el trabajo; cuanto esfuerzo, detallado, minucioso esfuerzo se pone hasta en la menor realización. Ha de tener la percepción de esto. Y esta percepción tarde o temprano le hará darse cuenta que lo que la gente hace sólo es charla hueca. En el momento que intente poner a la gente en marcha parahacer cosas practicas, ellos empezaran a disgustarse con él, o sólo charlaran, charlaran, charlarán sobre el alto ideal de la carpintería o la medicina o la educación o la industria o el vuelo. Pero, en verdad, no moverán un dedo, sólo hablarán y se sentaran en manadas alrededor de mesas agradablemente preparadas con alimentos y bebidas encima, o simplemente se sentarán inmóviles.
(...) El nuevo líder tendrá que elegir entre el aplauso de la gente y la adhesión a su comprensión de lo que la gente se hace a si misma con su eterno sentarse. En consecuencia, lo que el haga se parecerá poco a las acciones de los políticos actuales. No complacerá para lograr la aprobación pública. Se dará cuenta que tal aplauso, siendo cómodo y agradable como es, dando el "reconocimiento" que parece dar, es el primer paso seguro hacia la extinción de lo que el representa y defiende. Por lo tanto, no tendrá que preocuparse, o hasta tratara de evitar tanto como se pueda, lo que se llama reconocimiento público.La pretensión de ''reconocimiento'' es, de parte del pionero, miedo a tener que quedarse sois, y, de parte de la gente en general es cobardía a pensar por si mismos. La pretensión de reconocimiento es básicamente miedo al no conformismo y a su consecuencia, el ostracismo social.
Esto no quiere decir que el nuevo líder representar el rol de una muchacha que nadie saca a bailar. Por el contrario: sentirá la mayor independencia en la prosecución de sus tareas. Esto requerirá mucha mayor determinación y genuina fortaleza que la que requiere un político para trepar alguno de los árboles sociales. Lo cual propenderá a que haya mucha mayor solidez en los cimientos de la actividad del nuevo líder.
Esto no quiere decir que este nuevo líder menospreciara a la gente, o que él no deseara la aprobación pública. Si ha de cumplir su función seguirá siendo humano hasta elfin. Pero, sabiendo por qué la gente confiere honores a las víctimas de su adoración, eludirá silenciosamente esta trampa como un buen educador evita ciertas acciones si sabe que éstas no servirán a su propósito último de ayudar a los adolescentes bajo determinadas condiciones.
El nuevo líder, en consecuencia, no "irá hacia la gente"; no "escribirá para la gente" y no tratara de "convencer a la gente" de la verdad o la importancia social de su saber. Escribirá acerca de cosas que cree que son verdaderas, y no para la gente. Es asombroso descubrir cómo las enseñanzas humanas más elaboradas y más realistas caen presa de los viejos hábitos de hacer las cosas "para las gentes" o de "colocarse entre las gentes" para enseñarles lo que parece ser bueno para ellas.
Si la gente necesita lo bueno y lo provechoso y lo clarificador, dejad que ellos lo busquen; que ellos lo descubran por si mismos. Dejad que ellos mismos desarrollen la habilidad de discriminar entre las palabras de un bribón o el vano parloteo de un político o el mercachifle de la libertad y las enseñanzas de un hombre serio. El problema no es que Hitler deseaba el poder, sino que lo consiguió. Es un gran problema: cómo millones de mujeres y hombres grandes, trabajadores, eficientes, serios permitieron que él tuviera poder sobre sus vidas.
Es con estos cambios de perspectiva básica acerca de la gente que el nuevo líder desplegará su tarea. Se esta generando una nueva regia que al principio suena rara: Si oyes que se proclama la salvación de un modo que pertenece al pasado, puedes sospechar que la verdad se encuentra exactamente en el extremo opuesto del camino.
Esto es completamente natural vista la característica básica del hombre para evitar lo esencial y quedarse fijado a lo superfluo. Si toda una generación de psiquiatras trabajara arduamente sobre el núcleo energético de las confusas ideas del hombre acerca de su existencia y encontrara que la frustración sexual es el común denominador de todo ello, estén seguros que la gente en general tratará de huir de esto y fomentará y hará famosas aquellas escuelas psiquiátricas que eliminan este fragmento crucial de conocimiento y lo reemplazará por algún babélico balbuceo banal de hace cien años, emperifollado como un nuevo muñeco con el cual juguetearán haciéndole alrededor una inocente ronda. Ese balbuceo en encontrará sus apóstoles que así cabalgarán bien alto sobre las olas de la aprobación pública. ¡Dejadlos! Ellos no harán mucho daño mientras existan centros que mantengan limpios y claros los problemas. Vendrán sin duda tiempos de zozobra cuando la evasiva doctrina calga como una hoja podrida y cuando lo que había estado creciendo en silencio durante muchas décadas, listo para emerger dentro de la corriente general de la época, sea buscado con avidez.
El nuevo líder se sentirá impaciente pero aprenderá a esperar interminablemente. Sabrá o aprenderá por experiencia que en la vida las cosas buenas no pueden remontarse al cielo como cohetes, que deben crecer lentamente, que en los desarrollos cruciales no se puede saltear ningún paso sí poner en peligro todo el conjunto, y que las cosas duraderas deben probar sus alas en peligros menores mucho antes de transformar el mundo en sentido amplio, creciendo por los peligros. Sólo es posible esperar pacientemente si no se tiene ambición de liderar o salvar a la gente. Que la gente se salve a si misma. Les hará muchísimo bien finalmente aprender que se siente al sucumbir debido a la propia estupidez. Tales lecciones nunca se olvidan y son muy productivas de nuevas posibilidades.
(...) El nuevo líder no habrá de tener miedo a hacerse de enemigos, si fuera necesario. No cejara de pensar correctamente porque alguien pueda odiarlo por ello. Tarde o temprano aprenderá que algunos de estos enemigos son amigos muchísimo más cercanos y más conocedores de su esencia que muchos amigos que están junto a él. No tratara de demostrar su verdad ofendiendo a la gente, pero distinguirá la ofensa por la ofensa misma de la ofensa que resulta de decir lo que es cierto. Aquello que seguramente matara a la plaga política superabundante en este siglo veinte es la manera como los fascistas atacaron a sus adversarios con una verdad profunda: la fuerza del ardiente anhelo por la Vida; empero, esta fuerza se usó solamente en sentido negativo, no en forma positiva. Ellos en realidad no tenían nada para ofrecer y cayeron presa de la debilidad de la gente por la exhibición de la fuerza y la rigidez. El nuevo líder habrá de ser naturalmente firme, pero no deberá tener en si trazas deshowman en cuanto a rigidez se refiere. Deberá, por necesidad, golpear fuerte pero siempre honradamente.
Después de numerosas y peligrosas experiencias con la fijación del hombre hacia el más fuerte, el nuevo líder desarrollará poco a poco un sentido aguzado para descubrir a la gente que es capaz de adherirse como un piojo al pelo o como una sanguijuela a la piel. Percibirá al amigo que lo acompañara un trecho y luego se quedará sentado en el camino como una mula, sin moverse una pulgada, forzando así al que hace cosas a disminuir su marcha o a detenerse del todo. El nuevo líder también conocerá bien el odio que fatalmente desarrollará la gente que es dejada atrás, sentada. Se precaverá cuidadosamente contra tales posibilidades mencionando continuamente esta característica prominente de los hombres que son sanguijuelas. Les aplicara una especie de inyección mental profiláctica diciendóles de antemano lo que más probablemente serán proclives a hacer en su contra si él los deja atrás, sentados, no haciendo nada. Para sufrir menos la pérdida del líder, lo harán aparecer mal, menos importante, hasta lo presentaran como de mal carácter.
El nuevo líder enfrentara la dolorosa tarea de amar a los seres humanos y al mismo tiempo de no quedar ligado a ellos del modo habitual; deberá conocer sus flaquezas sin despreciarles ni temerles. Antes que nada deberá enfrentar la soledad, viviendo solitario en vastos espacios y sólo con pocos amigos. Y hasta estos amigos pueden volverse una molestia o un estorbo, ya que todos quieren la salvación.
Todo el mundo quiere algo de el, sea lo que fuere. Poco a poco comprenderá con asombro cuán infinitos son los deseos de la gente de obtenercosas. No importa qué quieren. Lo que importa es el querer y elobten er. Y se dará perfectamente cuenta del precio que le pagarán por la obtención: admiración hueca. Por consiguiente, no deberá caer presa de la tentación, tan común en los políticos, de chupar esa admiración como una esponja.
El nuevo líder tendrá que vérselas sin muchas de las cosas que comúnmente componen las diversas opresiones del liderazgo. No disfrutará de muchas de las facilidades con que los movimientos comúnmente se difunden por la vía de ensalzar al líder. Sabrá siempre que lo que cuenta es aquello que el líder descubre o dice o propone y no lo que a él en particular le gustaría disfrutar. Habrá aprendido de la historia pasada que el precio que hay que pagar por el éxito formal es el sacrificio de la esencia de los rigurosos trabajos propios. En síntesis, en todo momento sabrá de la bien oculta tendencia de la gente a ver las cosas únicamente en el espejo, a adueñarse de las grandes cosas para tornarlas impotentes, a ocuparse muchísimo más por la admiración de alguien que por lo que éste tiene para ofrecer, a congregarse alrededor de lo trivial y a constreñir la cuestión crucial a la impotencia.
El nuevo líder tendrá que arriesgarse a permanecer en la ignominia durante su existencia. Pero también estará seguro de que es muchísimo mejor para su causa y para el bien público quedarse solo que ver a su correcta causa tomar posesión del mundo de un modo incorrecto, de un modo contrario a lo que se pretendía, distorsionada hasta tal punto por la gente que lo único que puede acarrear es el desastre. Esto especialmente se aplicara en aquellos casos que involucren cuestiones referentes a la vida sexual. El animal acorazado esta compelido a hacer una religión de malas palabras sexuales negando la tremenda realidad de la potencia orgástica*, del mismo modo que ha hecho el más elaborado, infernal sistema de espionaje y pillaje contra la libertad negando la buena conspiración tradicional de los luchadores revolucionarios por la libertad.
El nuevo líder se sentirá algo confortado por la convicción de que la verdad y lo que es útil a la gente acaecerá obligatoriamente aunque tenga que pasar un millón de años. No obstante, no hará nada por la gente sino que simplemente hará cosas, cosas que estén bien hechas. Nuevamente, dejará que la gente se salve a sí misma. Sabrá que ningún otro podrá hacerlo por ellos. Sencillamente vivirá a la vanguardia de la gente y dejara que ellos decidan si se unen a él o no. más que un líder será un guía. El guía sólo lo indica cómo llegar en forma segura a la cumbre de la montaña. No determina cual es la montaña que cl turista quiere escalar. El nuevo líder puede estar perfectamente liderando todo un mundo sin saber él mismo que lo esta dirigiendo, o sin darse cuenta el mundo que está siendo dirigido por ese líder. Cristo fue un líder de este tipo. El modo de ser del nuevo líder, sus ideas, su conducta y sus metas pueden haber penetrado imperceptiblemente en el espíritu público sin que nadie lo advirtiera. Hasta puede tener que sobrellevar la culpa por distorsiones de las que no es responsable o por malas acciones que nunca propuso, y al final puede ser puesto en la cruz como lo hicieron con Cristo. El nuevo líder habrá de saber que esto perfectamente le puede pasar a él. No se siente responsable por la gente sino por lo que esta ocurriendo en el mundo, al igual que todo ciudadano del mundo se siente responsable por los acontecimientos mundiales. Esta, también, es una nueva característica del nuevo liderazgo: El sentimiento de responsabilidad en todo ciudadano del mundo por todo lo que está ocurriendo, aun en los más remotos rincones del planeta.
El parloteo, el palmoteo en la espalda, el chismorreo, los chistes verdes, las malas palabras de un ciudadano irresponsable de un país libre son cosa del pasado. Sin ninguna duda.
El nuevo líder tendrá más enemigos entre sus amigos más cercanos, y menos enemigos aunque más peligrosos entre las multitudes. Todo místico esquizofrénico, todo fanático religioso, todo borracho de poder político es su enemigo potencial o su probable asesino. No se adherirá a la creencia en el martirio. Querrávivir y no morir por su causa. Y se preparará cuidadosamente contra el desastre.
(...) El nuevo líder deberá cuidarse del que se sube al tren de su causa, aquel que se cuela en tu coche que esta repleto con los valiosos frutos de tu ardua tarea, llenándose hasta el tope sólo para acuchillarte después, o para hacerse más grande que vos y chupar poder sobre la gente a partir detus enormes esfuerzos sin mover un dedo. Cuidate de aquel que no se atreve a mirarte de frente y simplemente a los ojos, de aquel que siempre te vuelve la cara por miedo a que lo veas y lo conozcas. Será el próximo presidente de tu organización y se apoderara de todo y te expulsara a patadas, por mucho que hayas hecho para promocionarlo. Y él no se interesara en cuidar lo que a ti te preocupó durante muchos años. Sólo quiere llenar su ego vacío, interminablemente, sin esfuerzo. Y lo peor de todo es que ni siquiera sospecha que te esta traicionando.
(...) El nuevo líder tendrá que aprender a dar sabiamente y con circunspección. De lo contrario la gente lo tomara por una persona fácil de engañar y hará de él un tonto con profundo desprecio por sus métodos. Lo llamaran como a la "gallina de los huevos de oro" para tragárselo dentro de sus estómagos vacíos. A menos que estés preparado para sufrir aun más de lo que alguna vez te hayas atrevido a imaginar, nunca trates de salvar vidas o de proteger a los niños. Aparecerás a los ojos de muchos jueces sólo como un tonto o, peor aún, como un criminal. "Eso no hay que hacerlo". El amor desinteresado simplemente no es de este mundo; pero el nuevo líder tendrá que reunir una inmensa cantidad de amor. El amor quedó desamparado en un tiempo desamorado donde la política es la que manda. El nuevo líder tendrá que conocer y sufrir todo esto.
Alrededor suyo se formara un espacio vacío cuando la gente sienta que el representa la Vida y es dador de Vida. Se sentirá herido, atravesará la agonía de haber sufrido odio por actos de amor; y el mismo estará tentado de odiar por toda esta asquerosa situación. Su alma correrá el peligro de ser envenenada por la desconfianza en la gente y la necesidad de venganza. Es de esta manera como muchos caerán y serán perdidos como líderes. La misma gente le habrá hecho esto a sus líderes, quienes se sentirán como ratas en trampas bien tendidas, como tontos e inútiles. Solamente unos pocos sobrevivirán a este infierno.
La gente aislará y pondrá en cuarentena al líder de muchos modos. Un modo de conducirlo a la soledad es adorándolo, amontonándose a su alrededor, colgándose de sus labios y bebiendo la menor palabra que pronuncia. Algunos líderes aman esto. Otros huyen cuando lo encuentran. Se sienten como animales en el zoológico a los que las multitudes les clavan las miradas de asombro por no haber desarrollado vergüenza por sus genitales. La gente es capaz de desvestir al líder cuando se amontonan a su alrededor, de averiguar cada uno de sus secretos: cuantas mujeres se come en la cena, si va a nadar, si juega al bridge, si tiene hijos ilegítimos, o si su mujer tiene un amante.
(...) El aislamiento que sufre en manos de la gente que lo rodea amenazara su salud y su capacidad de trabajo. Perderá el derecho a vivir una vida normal entre las demás personas. Si bien la gente tolera perfectamente los secretos de las parejas, casadas o no, miraran con mala cara el cambio de pareja del líder o que éste no viva conforme a ciertos rígidos y molestos estándares de conducta. El líder pronto aprenderá que a él se le niega lo que se acepta en el caso del ciudadano medio. Encontrara que cada vez le es más difícil andar libremente con sus parejas. Tendrá que empezar a ocultarse. Y el ocultamiento ahuyentará a muchas de sus parejas que querrán desfilar entre las multitudes con el amante, que es un "líder".
Cosas como éstas amenazaran toda la estructura del trabajo del líder. Se hallara en peligro de volverse moroso o de achancharse, incapaz de seguir produciendo ideas, convirtiéndose así en un Calígula o en un vociferador proletario de frívolos slogans sobre la libertad.Los líderes verdaderos tendrán que vivir una vida amorosa plena, sana y gratificante con mujeres que comprendan los funcionamientos vitales. Si el líder ha de cumplir su tarea deberá mantenerse libre de los embrollos de una vida familiar adormecida, ruidosa. Coincidirá con Cristo, quien dejó a su familia y pidió a sus seguidores que hicieran lo mismo. Pero bajo ningún concepto pregonará la disolución de la familia, como son tan proclives a hacer algunos mercachifles de la libertad. Tendrá hijos y disfrutará de ellos, ya sean propios o ajenos. Sabrá que lo que es valido para su vida no siempre es valido para la vida de los demás. El nuevo líder tendrá que conservar a toda costa un sistema emocional puro, y hará todo lo necesario para escapar de la suciedad espiritual que acompaña al hambre sexual. Sus sentimientos y pensamientos deben estar libres de los estragos que produce la abstinencia de gratificación del amor corporal.
Es manteniendo constantemente a altas revoluciones el núcleo de su ser vivo como podrá penetrar a través del chismerío y las reuniones sociales y el palmoteo en la espalda y los chistes verdes y las malas palabras de los hombres y las mujeres de la calle y de los palacios, llegando hasta el núcleo de las emociones vivas de ellos. Con el tiempo descubrirá por qué tanta gente dotada con todo tipo de potencialidades tarde o temprano cae en la rutina de una vida adormecida. Por qué emanan de la gente tan poca acción y pensamiento productivos; cómo toda la fertilidad que hay en la gente se aniquila de tan variados modos y tan temprano en la vida, casi en el instante que salen del útero.
(...) El nuevo líder le dirá a la gente que votar no es suficiente, y que amonestar a la gente para que participe en el gobierno tampoco es suficiente. Todo ha de iniciarse en el medio ambiente de la temprana infancia y en las escudas de nurses y en los jardines de infantes y en las escudas. Los directores de escuda valientes y conocedores han de ser apuntalados contra las maestras/os de escuda osificados. Se detectarán y combatirán los métodos y medios de la plaga que aleja a la Vida de las escudas del mismo modo que hoy día se combaten el robo y el homicidio.
Una vez que se haya identificado a la gran evasión de lo esencial como el enemigo más peligroso de la humanidad, se encontrarán los medios para matarlo - a la evasión, no al evasor - adondequiera que se lo encuentre. El problema no es el problema a resolver. El problema es la decidida evasión de cualquier problema importante.
Muchos verdaderos líderes se enfrentarán con la muerte y la extinción de un modo u otro. La plaga (emocional) se enfurecerá como nunca. Pero, una vez arrastrada de los pelos hacia el aire libre y hacia la brillante luz del sol, poco a poco se irá disipando la perversa y nociva fuente reproductora de daño monstruoso y de pensamientos perniciosos de todos los tiempos. En la misma medida que esto ocurra, la Vida comenzará a avanzar.
No hay por qué preocuparse acerca de cuáles serán las formás que la Vida en su marcha elegirá para su existencia. Puede elegir cualquiera; en cuanto sea liberada del crónico Asesinato de Cristo, elegirá lo que es bueno para día, y aprenderá por su propia experiencia lo que tiene que abandonar. La Vida es productiva, la Vida es flexible, la Vida es decente. Por consiguiente, no hay por qué preocuparse de lo que la Vida elegirá hacer. La única preocupación es cómo liberarla para la acción contra el asesinato de Cristo, contra aquellos que han perdido la percepción de la Vida en sus cuerpos.
Ningún trueno ni ningún terremoto acompañará al despertar de la Vida en nuestros niños. Será un lento proceso de crecimiento, franco y limpio si es que la plaga ha de ser eliminada, difícil y tortuoso si la plaga escapa a la total extinción.
Es absolutamente evidente que en ningún caso la Vida deberá o podrá elegir una forma de existencia que sea anti-Vida, contra los niños, contra el deleite de vivir feliz, contra la realización y el pleno florecimiento de la iniciativa innata de cada portador de la chispa de la Vida. El primer paso hacia la libertad y la paz sobre la tierra será dejar a la corriente de la Vida libre y sin los impedimentos de las distorsiones que la hacen perversa y asesina. Este pedacito de comprensión en si mismo hará que la libertad se encienda en acción. La preocupación por el bienestar del bebé recién nacido que trae, del ciclo a la tierra, a Cristodentro suyo, es demasiado general y nada hay que pueda superarla; demostrará tener un poder de tremendas dimensiones, dejando atrás todo aquello que los perversos han tratado de inventar para matar a la Vida.
Crecerá un nuevo tipo de hombre y transmitirá sus nuevas cualidades, que serán las cualidades dc la Vida sin restricciones, a sus hijos y a los hijos de sus hijos. Nadie puede decir cómo será esta Vida. No importa cómo sea, será ella misma y no el reflejo de una madre enferma o de un pariente pestilente. Será día misma, y tendrá el poder de desarrollar y corregir lo que impidiere su propio desenvolvimiento.
Nuestra tarea es proteger este proceso de la plaga dañina, salvaguardar su crecimiento, aprender a tiempo qué es lo que distingue a un niño que crece como la Vida manda de un niño que crece como el interés de esta o aquella Cultura o Estado o Religión o Costumbre o extravagante idea de la vida manda. A menos que esto se cumpla, no habrá esperanza alguna de dar fin a la matanza masiva.
En síntesis, el nuevo líder se negará a cabalgar hacia Jerusalén para vencer al enemigo. Se volverá hacia la corriente de la Vida, que es Dios, en los cuerpecitos de los no nacidos hijos e hijas del hombre. Sobre ellos se asentará su propósito sin ceder a la tentación de la gente por convertirlo en el líder que ha de perpetuar sus ya rancios estilos de vida; sin ceder ante la misma gente cuyas vidas han de ser cambiadas desde la base para permitir que los niños crezcan como el Dios de la Vida los ha creado.
Todavía no hemos tenido cultura ni civilización. Recién ahora están empezando a aparecer en el escenario social. Es el comienzo del fin del crónico Asesinato de Cristo.

martes, 22 de marzo de 2011

JESÚS CONTRA EL IMPERIO ROMANO - RUBÉN DRI

Los cristianos nunca estuvimos del lado de los leones. A través de una lectura de los textos evangélicos de Marcos, el autor hace un análisis del enfrentamiento que Jesús tuvo con las estructuras de poder de su tiempo y presenta las perspectivas desde las que su presencia tuvo repercusión en la sociedad de la época.

El anuncio de Jesús sobre la inminencia del Reino de Dios debía necesariamente chocar con el reino establecido y dominante, el imperio romano. Este enfrentamiento queda, en los evangelios, en las sombras. Una primera lectura nos pone siempre en el enfrentamiento que Jesús tiene con el templo, con los escribas, con los fariseos, con los sacerdotes y los herodianos Incluso, en las narraciones sobre la pasión y muerte de Jesús da la impresión de que el imperio es exculpado pues Pilato intenta inútilmente dejarlo libre.

Es, por otra parte, evidente que esta narración no puede responder a la realidad histórica. No es concebible que un funcionario de la burocracia imperial como Pilato -el que, por otras fuentes lo sabemos, además era cruel- se preocupe por la suerte de un campesino galileo que anda agitando a los marginados de una oscura región. Leyendo a Marcos creemos descubrir la línea antiimperial que, no dudamos, debe de haber sido la de Jesús. Trataré de mostrarla en los pasajes más significativos.

Las buenas noticias vienen del campesino Jesús.

Marcos comienza su narración de la siguiente manera: Principio del evangelio de Jesu-Cristo. Evangelio, como se sabe, del griego eu-angélion, significa buena nueva, buena noticia, buen mensaje. Marcos no inventa el término, sino que le da un significado específico y, precisamente, antiimperial.

Efectivamente, evangelio era -término técnico para las novedades de victoria, o sea, para el anuncio de las nuevas victorias de las tropas imperiales romanas.- (La deificación del emperador) da a evangelion su significación y poder, porque el emperador es más que un hombre común, sus ordenanzas son mensajes de espada y sus órdenes son escritos sagrados. Él proclama evangelia mediante su aparición... el primer evangelium es la noticia de su nacimiento (Diccionario Teológico del Nuevo Testamento, 2:724).

De modo que el evangelio se encuentra en el centro de la política imperial. Las buenas noticias eran tanto la noticia del nacimiento de un nuevo emperador como de las victorias que las tropas imperiales habían obtenido sobre el enemigo. Formaba parte de la ideología imperial.

Teniendo esto en cuenta, que un escritor en el año 71 de nuestra era se atreva a denominar evangelio al mensaje transmitido por un campesino marginado en su propia sociedad que era, a la vez, una oscura y pequeña región dominada por el imperio era absolutamente subversivo. Las buenas noticias sólo las podía dar el poder, el máximo poder que se encontraba en Roma.

Además de subversiva esta proclamación era absurda. Bien lo expresaría Natanael, según nos relata Juan: -¿De Nazaret puede salir algo bueno?. Era una concepción muy expandida, perteneciente a la ideología del dominador y devenida -sentido común de los dominados. Nada bueno puede salir de los pobres, de los marginados, de las regiones marginadas.

Las buenas noticias no provienen de arriba sino de abajo, no del poder imperial sino de los marginados por ese poder. Proviene de los márgenes del imperio, de la pequeña Palestina, de los márgenes de palestina, de la oscura Galilea, de los márgenes de Galilea, del desierto y de los campos.

Jesús no puede entrar en las ciudades. Sólo entró en dos, en Cafarnaúm, al principio, y en Jerusalén, al final, donde lo aprehenden y asesinan. Desde abajo, desde el no-poder que, vamos a ver, genera un nuevo poder, un poder de liberación como servicio, es desde donde se anuncia el evangelio, la buena noticia. El primer y principal enemigo del Reino de Dios denunciado por Marcos es el imperio romano.

El imperio es el enemigo principal

Después de narrar una serie de escenas en las cuales Jesús va mostrando su mensaje liberador, al mismo tiempo que enfrenta a los enemigos internos del evangelio, Marcos nos presenta al enemigo principal. Lo hace en forma quiásmica:

A) -Y viene a casa: Y se aglomera otra vez la multitud, de suerte que no podían ni siquiera comer pan. Al enterarse los de su casa salieron a apoderarse de él, pues decían: -está loco. (fuera de sí).

B) -Los escribas, que habían bajado de Jerusalén, decían: -Tiene a Belezebul y también: -Por el príncipe de los demonios echa afuera a los demonios.

C) -Llamándoles la atención con parábolas (Jesús) les decía: -¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás? Si un reino está dividido contra sí mismo, no puede subsistir. Si una casa está dividida contra sí misma, no puede subsistir. Si Satanás se ha levantado contra sí mismo y está dividido, no puede subsistir y llega a su fin. Pero nadie puede entrar en la casa del fuerte y saquear sus bienes, si primero no ata al fuerte.

D) -En verdad les digo que todo se perdonará a los hijos de los hombres, los pecados y las blasfemias, por más que blasfemen, pero cualquiera que blasfeme contra el espíritu santo, no tiene perdón por los siglos, sino que es reo de eterno pecado. Porque decían: -Tiene espíritu impuro.

E) -Vienen su madre y sus hermanos y, quedándose afuera, le mandaron a llamar. El pueblo estaba sentado a su alrededor y le dicen: -Allí están tu madre y tus hermanos afuera y te buscan´. Respondiendo, les dice: -¿Quién es mi madre y mis hermanos? Y mirando en torno a los que estaban sentados en círculo, a su alrededor, dice: -¡Aquí están mi madre y mis hermanos!. Pues cualquiera que haga la voluntad de Dios, éste es mi hermano y mi hermana y mi madre (Mc 3, 20-35).

Se sabe que el quiasmo dispone las partes del discurso de tal manera que el mensaje central quede en el centro. El texto presenta una cierta síntesis de los enemigos del Reino. De los menos peligrosos a los más peligrosos. Primero los parientes, luego los escribas y finalmente, en el centro, el fuerte -isjyrós-.

En la interpretación de este texto generalmente se ha pasado por alto, o se ha minimizado, la enemistad de los parientes de Jesús, entre los cuales se encuentra su madre. Es absolutamente comprensible que tanto María como sus hermanos se preocuparan por el rumbo que tomaba la práctica de Jesús, enfrentado ya con todos los poderes de la sociedad.

La enemistad de los escribas es conocida; si bien, como se sabe, en el evangelio se refleja más el enfrentamiento entre los escribas y la comunidad de Marcos que entre los escribas y Jesús, pero no se puede negar que un mensaje como el de Jesús debía encontrar oposición en un cuerpo de escribas que ostentaban el poder que daba el saber en una sociedad analfabeta.

Pero hay dos temas que la interpretación generalizada no ha visto correctamente. Me refiero a los temas del fuerte y los pecados y blasfemias contra el espíritu que no tienen perdón por los siglos. Ambos están unidos.

Se trata de los enemigos del Reino. El enemigo principal, el más peligroso y temido es, naturalmente, el que se encuentra en el centro del quiasmo, es decir, el fuerte. ¿Quién es este fuerte? No puede ser sino aquél contra el cual se anuncia el eu-angélion, es decir, el imperio romano. Éste es el fuerte, el poderoso, el opresor cuya casa debe ser "saqueada". El verbo utilizado diarpádsein significa precisamente saquear, devastar, robar, desgarrar.

Se trata de entrar en su casa y saquearla. Pero ello es imposible si primero no amarra al fuerte. La figura utilizada es la de un hombre fuerte, poderoso en su casa. Es necesario amarrar al hombre fuerte y luego saquear la casa. Es evidente que para amarrarla se requerirá toda una estrategia. Es la que Jesús está elaborando, es lo que está proponiendo.

Pero resulta que esa tarea se encuentra obstaculizada, entre otros, por los escribas que esgrimen argumentos teológicos. Citan a Beelzebul, con quien Jesús habría hecho un trato. Demonizar de esta manera los anuncios del Reino y las prácticas de liberación que a él conducen es una malicia imperdonable. Se utilizan argumentos religiosos, teológicos en contra de la obra liberadora.

Es el pecado teológico, el de utilizar malignamente la teología para oprimir, para esclavizar, para dominar, para desacreditar a quienes trabajan por el Reino que no tiene perdón por los siglos. Es ese mismo pecado el que en el Apocalipsis es presentado como la bestia que surge de la tierra. Efectivamente son las religiones orientales y sus respectivas teologías que apoyan al monstruo que surge del mar, es decir al imperio romano.

El verdadero demonio es el imperio

Después de esta escena Marcos presenta una colección de parábolas mediante las cuales Jesús preparaba al pueblo y a sus discípulos para la gran tarea de apresurar el Reino. En ellas se siguen apuntando al enemigo y dando indicaciones sobre las acciones a llevar a cabo. Exhorta, por medio de la parábola de -la semilla que crece por sí sola… (Mc 4, 26-29) a ejercitar la paciencia revolucionaria , y por medio de la del -grano de mostaza (Mc 4, 30-32), a la acción revolucionaria.

La travesía del lago (Mc 4, 35-41) por su parte llama la atención sobre los vientos que se oponen al proyecto del Reino. La barca, símbolo, de la comunidad de Jesús, el pueblo, de la comunidad de Marcos, corre serios peligros. Son los vientos de los enemigos. Pero allí está Jesús para calmarlos.

Con ello entramos en un nuevo terreno, en el que las legiones romanas realizan sus tropelías. Jesús llega a enfrentarlas. Así presenta Marcos la escena:

"Llegaron al otro lado del mar, a la región de los Gerasenos. Al salir él de la barca, inmediatamente vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo que tenía la habitación en los sepulcros; nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadena: porque él muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, pero las cadenas y los grillos eran destrozados por él, y nadie podía dominarlo.

-Al ver a Jesús desde lejos, corrió y se postró ante él. Y habiendo gritado con voz potente, dice: -¿Qué a mí y a ti, Jesús, hijo del Dios altísimo? ¡Conjúrote por Dios, no me atormentes!. (Jesús) , en efecto, le había dicho: -Sal, espíritu inmundo, de ese hombre. Y le preguntaba: -¿Qué nombre tienes?´. Y le dice: -Legión es mi nombre, porque somos muchos!. Y le suplicaba mucho que no los enviara fuera de la región.

-Había allí, al pie del monte, paciendo, una piara grande de cerdos. Le suplicaron diciendo: -Envíanos a los cerdos, para que entremos en ellos. Se lo permitió. Luego que salieron los espíritus inmundos, entraron en los puercos, y se arrojó la piara hacia abajo por el despeñadero al mar, como unos dos mil, y se ahogaron en el mar. Los que los apacentaban huyeron y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Entonces vinieron a ver qué era lo sucedido.

-Y vienen a Jesús , y miran al endemoniado sentado, vestido y en su sano juicio, al mismo que la legión había tenido encadenado. Y tuvieron miedo. Los que habían visto les contaron cómo le había sucedido al endemoniado y lo de los cerdos. Y comenzaron a rogarle que se fuera de sus confines.

-Él subió a la barca y el endemoniado le pidió que lo dejase estar con él. Pero no se lo permitió, sino que le dijo: -Ve a tu casa, a los tuyos y cuéntales cuantas cosas el Señor hizo contigo y cómo se compadeció de ti. Se fue y comenzó a publicar cuán grandes cosas hizo Jesús con él, y todos se asombraban (Mc 5, 1-20).

Está por demás claro que el tema sigue siendo el del fuerte que debe ser amarrado o destruido. Efectivamente, al endemoniado en cuestión nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadenas. Ya se había intentado hacerlo repetidas veces, pero todo resultaba inútil. Rompía las ataduras, cualesquiera ellas fueran. Es la fuerza y prepotencia del imperio que había derrotado una y otra vez los intentos de liberarse de él.

La fuerza no pertenece al endemoniado sino al demonio, es decir, al imperio. Es éste el que utilizando al mismo endemoniado rompe cuantos intentos de liberación se producen. Son los mismos ejércitos, policías y, en general, fuerzas de represión de los países dominados los que ejercen la fuerza que les da el imperio o los grandes centros de poder.

Por otra parte, el endemoniado en cuanto persona tiene el comportamiento desequilibrado, distorsionado, esquizofrénico, propio de los habitantes de países dominados. El mejor comentario de este comportamiento es el descripto por Franz Fanon en Los condenados de la tierra. El dominado introyecta la dominación y se desequilibra completamente.

Cuando el demonio se siente conminado por la fuerza superior de Jesús a decir su nombre, manifiesta su identidad sin vuelta de hoja: legión. Es la legión romana, el ejército romano, instrumento de opresión del imperio. Jesús, es decir, su mensaje, su proyecto, derrota al poder de la legión, la cual busca refugio en los cerdos, en lo despreciable, y es precipitada en el abismo de las aguas del mar.

Después de tamaña batalla no es de extrañar el miedo de los gerasenos. Pelear contra el poder de dominación y derrotarlo puede traer aparejada una terrible represión. Los gerasenos le ruegan a Jesús que se vaya. Ellos aceptan la dominación. La lucha por la liberación les produce miedo. El que ha sido liberado deberá quedarse para revertir la situación.

El imperio asesinó a Jesús

Como puede verse, todas las referencias al enfrentamiento de Jesús con el imperio, Marcos las hace mediante símbolos, nunca directamente. Podríamos citar la última, es decir, la que se refiere al tributo debido al César (Mc 12, 13-17). La interpretación tradicional que sostiene que Jesús dice que hay que pagar el tributo al César y no mezclar esa acción perteneciente al ámbito político y económico con el ámbito religioso, porque es necesario dar a Dios lo que le corresponde.

En realidad Jesús afirma lo contrario: No hay que pagar el tributo. La respuesta, nuevamente, se expresa a través de símbolos, el del denario mediante el cual se pagaba el tributo y el del pueblo como viña perteneciente a Dios. El denario que tiene la inscripción del emperador y la inscripción Ti(berius) Divi Aug(usti) F(ilius) Augustus (Tiberio Augusto, César, hijo del divino Augusto) debe ser devuelto al César, a su dueño. El verbo utilizado apó-dídomi significa devolver.

Aceptar el tributo era aceptar la divinidad del emperador romano. Jesús dice que no se lo puede aceptar. Por otra parte, afirma que es necesario dar el pueblo a Dios. El pueblo se presenta como la viña, de la que se hablo en el pasaje anterior (Mc 12, 1-12). Devolverla a Dios significa cuidarla, cultivarla, es decir, practicar la justicia.

Entonces ¿por qué ese intento de exculpar a Pilato? Es lo más probable que se deba a la necesidad de resguardar a las comunidades que comienzan a ser perseguidas. Mientras para los cristianos que saben interpretar los símbolos queda claro el enfrentamiento de Jesús con el imperio, para los enemigos esto queda oculto. Si Pilato no encontró a Jesús peligroso, no hay motivo para que las comunidades sean consideradas en ese sentido.

* Rubén Dri es teólogo y filósofo.

¿TODAVÍA TIENE FUTURO EL INDIVIDUALISMO? - LEONARDO BOFF


En Estados Unidos hay una crisis más profunda que la económica-financiera. Es la crisis del estilo de sociedad que se formó desde que fuera constituida por los «padres fundadores». Es una sociedad profundamente individualista, consecuencia directa del tipo de capitalismo que se implantó allí. La exaltación del individualismo adquirió forma de credo en un monumento delante del majestuoso Rockfeller Center en Nueva York, en el cual se puede leer el acto de fe de John D. Rockfeller Jr: «Creo en el supremo valor del individuo y en su derecho a la vida, a la libertad y a perseguir su felicidad».
En un fino análisis contenido en su clásico libro La democracia en América (1835), el magistrado francés Charles de Tocqueville (1805-1859) señaló el individualismo como la marca registrada de la nueva sociedad que nacía. El individualismo se mantuvo triunfante, pero tuvo que aceptar límites debido a la conquista de los derechos sociales de los trabajadores y especialmente al surgimiento del socialismo, que contraponía otro credo, el de los valores sociales. Pero con el derrocamiento del socialismo estatal, el individualismo volvió a tener vía libre bajo el presidente Reagan, hasta el punto de imponerse en todo el mundo en forma de neoliberalismo político.

Contra Barack Obama, que intenta un proyecto con claras connotaciones sociales, como la salud para todos los estadounidenses y medidas colectivas para limitar la emisión de gases de efecto invernadero, el individualismo resurge con furor. Le acusan de socialista y comunista y, en facebook, en Internet, hasta no se excluye su eventual asesinato si llegara a suprimir los planes individuales de salud. Y eso que su plan de salud no es tan radical, pues, tributario todavía del individualismo tradicional, excluye de él a todos los emigrantes, que son millones.

La palabra «nosotros» es una de las más desprestigiadas de la sociedad estadounidense. Lo denuncia el respetado columnista del New York Times Thomas L. Friedman en un excelente artículo: «Nuestros líderes, hasta el presidente, no consiguen pronunciar la palabra 'nosotros' sin que les produzca risa. No hay más 'nosotros' en la política estadounidense, en una época en que 'nosotros' tenemos enormes problemas, -la recesión, el sistema de salud, los cambios climáticos y las guerras en Iraq y en Afganistán- con los que sólo vamos poder lidiar si la palabra 'nosotros' tiene una connotación colectiva» (JB 01/10/09).

Sucede que, por falta de un contrato social mundial, Estados Unidos se presenta como la potencia dominante, que prácticamente decide los destinos de la humanidad. Su arraigado individualismo proyectado al mundo se muestra absolutamente inadecuado para señalar un rumbo al 'nosotros' humano. Ese individualismo ya no tiene futuro.

Se hace cada vez más urgente un gobierno global que sustituya el unilateralismo monocéntrico. O desplazamos el eje del 'yo' (mi economía, mi fuerza militar, mi futuro) hacia 'nosotros' (nuestro sistema de producción nuestra política y nuestro futuro común) o difícilmente evitaremos una tragedia, no sólo individual sino colectiva. Independientemente de ser socialistas o no, lo social y lo planetario deben orientar el destino común de la humanidad.

Pero, ¿por qué ese individualismo tan arraigado? Porque está fundado en un dato real del proceso evolutivo y antropogénico, pero asumido de forma reduccionista. Los cosmólogos nos aseguran que hay dos tendencias en todos los seres, especialmente en los seres vivos: la de autoafirmación (yo) y la de integración en un todo mayor (nosotros). Por la autoafirmación cada ser defiende su existencia; si no, desaparece. Pero por otro lado, nunca está sólo, está siempre enredado en un tejido de relaciones que lo integra y le facilita la supervivencia.

Las dos tendencias coexisten, juntas construyen cada ser y sustentan la biodiversidad. Excluyendo una de ellas surgen patologías. El 'yo' sin el 'nosotros' lleva al individualismo y al capitalismo como su expresión económica. El 'nosotros' sin el 'yo' desemboca en el socialismo estatal y en el colectivismo económico. El equilibrio entre el 'yo' y el 'nosotros' se encuentra en la democracia participativa que articula ambos polos. Ella acoge al individuo (yo) y lo ve siempre insertado en una sociedad mayor (nosotros), como ciudadano.

Hoy necesitamos una hiperdemocracia que valore a cada ser y a cada persona y garantice la sostenibilidad de lo colectivo que es la geosociedad naciente. 
 
FUENTE: COMUNICACIÓN NÓMADE