lunes, 2 de noviembre de 2015

CRISTO EN EL MONTE DE LOS OLIVOS - PAUL GAUGUIN


Paul Gauguin – “Cristo en el Monte de los Olivos” 
(1889, óleo sobre lienzo, 73 x 92 cm, Norton Museum of Art, West Palm Beach, Florida)

El propio Gauguin dijo, refiriéndose a este cuadro: “he pintado mi retrato… Pero también la destrucción de un ideal, y un dolor que es a la vez divino y humano. Jesucristo está totalmente solo; sus discípulos le han abandonando en un entorno tan triste como su propia alma”.

EL "CRISTO AMARILLO" DE PAUL GAUGUIN



Se dice que posiblemente se inspirara en un Cristo románico popular de su Bretaña natal, pero en realidad esto hay que entenderlo más como una referencia a lo popular y al mismo tiempo que un alejamiento de las formas más oficiales.

LA TENSA RELACIÓN ENTRE LA IGLESIA CATÓLICA ROMANA Y EL PSICOANÁLISIS

LA CONFLICTIVA RELACION ENTRE IGLESIA Y PSICOANALISIS

“Una atmósfera de severa fe católica”

La autora esboza una historia de la tensa relación entre el psicoanálisis y la Iglesia Católica y vincula ese desarrollo con la posición que, a principios del corriente año, asumió la Iglesia en un caso de adopción por una pareja lesbiana en Italia.

Por Cinzia Crosali *

A comienzos del siglo pasado, frente a los ojos de la Iglesia Católica, el naciente psicoanálisis constituía una amenaza para la moral tradicional, el orden social, la inocencia de los niños, su seguridad. Los organismos de control eclesiástico se oponían de entrada a la difusión de las ideas freudianas, esas mismas ideas que la Iglesia instrumentaliza ahora para defender a la familia.

Con el fascismo y el idealismo filosófico, la Iglesia Católica fue en Italia el adversario mayor de Freud, cuyas ideas eran consideradas manchadas de “pansexualismo”, “ateísmo”, y “determinismo”. La oposición de la Iglesia inquietaba a Freud, y le hizo vacilar en el momento de publicar su trabajo sobre el Moisés. Escribió entonces a Arnold Zweig: “... Aquí vivimos en una atmósfera de severa fe católica. Algunos afirman que la política de este país está dirigida por el padre Schmidt, que vive en San Gabriel, Mödling, que es uno de los hombres de confianza del papa y que por suerte es también un etnólogo e investigador religioso que en sus libros no hace un secreto de su aversión respecto del psicoanálisis, y muy particularmente en lo que se refiere a mi teoría del tótem. Mi abnegado Edoardo Weiss ha creado en Roma un grupo psicoanalítico y editado varios números de una Rivista Italiana di Psicoanalisis. Repentinamente le han prohibido continuar con su publicación (...). Se supone que esta medida parte directamente del Vaticano y que su responsable es nuestro Pater Schmidt. De todo ello cabe deducir que la publicación de una nueva obra mía puede llegar a causar cierto alboroto que de ninguna manera escaparía a la atención de quien ya se ha declarado abiertamente enemigo de mis ideas. Con esto se arriesgaría la prohibición del psicoanálisis en Viena y la suspensión de todos los trabajos que estamos realizando aquí”. (Extracto de una carta a Arnold Zweig del 30 septiembre de 1934).

Edoardo Weiss fue un pionero del psicoanálisis en Italia y analista del poeta Umberto Saba. Su primer libro, Elementis di psicoanalisis, atrajo sobre él la mirada del Santo Oficio. En su reedición de 1933, ante un proyecto de su puesta en consideración por la Congregación para la Doctrina del Santo Oficio, el jesuita Francesco Gaetani fue encargado de escribir un votum, no sólo sobre la obra sino sobre el psicoanálisis en general. Gaetani se expresó en favor de una condena de las teorías psicoanalíticas, deseando al mismo tiempo que se dispense de eso a la minoría de psicoanalistas honestos que respetan la religión. Al año siguiente, Pío XI pidió un nuevo estudio, que le fue confiado a un franciscano, médico y psicólogo, destinado a volverse muy influyente: el padre Agostino Gemelli, futuro rector de la Universidad Católica del Santo Corazón de Milán.

Criminólogo, hijo de una familia anticlerical y convertido al catolicismo en la edad adulta, Gemelli se interesó por la psicología de los místicos. Su autoridad científica fue reconocida por la Iglesia, lo que le valió el título de experto del Vaticano. El Santo Oficio lo consultaba sobre los casos dudosos, cuando personas se decían estigmatizadas y visitadas por la Virgen o por la cruz, y donde eran difícil separar entre locura, superchería y santidad. El psicoanálisis naciente no dejó de interesarle al padre Gemelli. Estimaba su oposición a la visión organicista de la persona así como a la psicología de Wundt, pero condenaba el “pansexualismo” freudiano y la pretendida prioridad dada a los instintos. De 1929 a 1939, Agostino Gemelli multiplicó sus acercamientos a la ideología fascista. Asumió públicamente una posición antisemita. Al mismo tiempo que deseaba que los judíos convertidos y bautizados fuesen exceptuados de las medidas antisemitas, obedecía las leyes raciales que imponían la expulsión de los judíos de la universidad.

Psicoiglesia

En Italia, la cuestión del matrimonio gay no ha tenido la misma amplitud que en Francia. No obstante, la Iglesia tomó su posición cuando hubo episodios aislados de transformación familiar. El último de ellos tuvo lugar en la primera semana de enero de 2013, en la villa de Brescia. Una sentencia inhabitual de la Corte de Casación conmovió las orientaciones tradicionales. El Alto Tribunal, en su fallo sobre el caso de un niño, decidió que sería confiado a la única custodia de su madre, homosexual, que vivía en pareja con su compañera.

El padre, musulmán, había dejado a su mujer y a su niño cuando éste tenía una corta edad. Los servicios sociales se habían ocupado de revincularlo con el niño. En el transcurso de uno de los encuentros, el padre había cometido actos de violencia contra la compañera de la madre en presencia del niño. En primera instancia, el niño había sido confiado a la madre. El padre había apelado y la apelación llegó a la Corte de Casación, cuyo fallo, en sus considerandos, indicaba que “ninguna certeza científica o experiencia prueba que el hecho de vivir con una familia constituida por una pareja homosexual sea peligroso para el desarrollo equilibrado del niño”.

La reacción de la Iglesia fue fulminante. Monseñor Domenique Segalini, obispo de Palestrina y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) para el Laicado, se expresó en los términos siguientes: “No se puede constituir una sociedad civil a partir de sentencias de tribunales (...) Existen estudios precisos, psicológicos o filosóficos, que deben orientar a las personas. No le corresponde a la ley establecer cuál es la mejor relación entre los padres”. Dejó escuchar que los conflictos entre los padres concernientes a la guarda de los niños no debían ser solucionados a través del juez, sino que era necesario referirse a los avances científicos, llamados a regir la sociedad civil.

La Santa Sede juzgó que la sentencia de Casación era una “decisión ambigua, que desconcierta”. El arzobispo Vicenzo Paglia, presidente de la Congregación para la Familia, explicó en Radio Vaticano que, da che mondo è mondo, el niño debe nacer y crecer en “la vida ordinaria”, es decir, “con un padre y una madre”.

Al día siguiente de la sentencia, L’Avvenire, el diario oficial de la Conferencia Episcopal Italiana, escribió: “El punto más perturbador es el hecho de considerar al niño como un sujeto manipulable a través de experimentaciones por fuera de la realidad natural, biológica y psíquica, humanas”. Según L’Avvenire, la sentencia “desconcierta, puesto que borra todo lo que la experiencia humana, y con ella las ciencias psicológicas, han elaborado y acumulado en materia de formación de los niños”.

Es sorprendente ver a las autoridades más elevadas de la Iglesia volcarse “a la ciencia”. Le atribuyen la última palabra en cuestiones tales como “¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?”, que eran en otro momento consideradas como relevantes del misterio de la vida e estaban incluidas en el diseño divino.

* Extractado de un trabajo incluido en el libro El matrimonio y los psicoanalistas, de varios autores (prefacio de Bernard-Henri Lévy y Jacques-Alain Miller), que distribuye en estos días Ed. Grama.

FUENTE: PAG/12 - 2/6/2013

MANDALA (I)


BIENAVENTURADO !


EL RETORNO DE LO RELIGIOSO EN LA ERA DE LA SECULARIZACIÓN - EL PROCESO DE DESCENTRAMIENTO

Lo religioso más allá de la religión

por Darío Sztajnszrajber
Argentina

Otro de los retornos de época a los que asistimos con cierto extrañamiento es el retorno de lo religioso. Es extrañamiento ya que provenimos de un siglo XX donde la religión fue perdiendo legitimidad en términos tanto políticos como epistemológicos. El llamado proceso de secularización fue a priori leído como el retiro de la religión de la esfera pública: la religión se fue privatizando, se fue volviendo parte de la esfera privada junto con otras tantas adscripciones identitarias que hacían a la construcción de la “buena vida”.

Porque si algo quedaba claro en la cosmología democrática del siglo XX era que el conocimiento es un asunto de la ciencia experimental moderna, y que la política un asunto del derecho ciudadano, válido supuestamente para todos más allá de sus diferencias de sexo, género, clase, religión, etcétera. O sea que la razón había vencido finalmente a la religión en su contienda por constituirse en sujeto y fundamento último del universo. Pero entonces, ¿qué significa que la religión ha vuelto? O dicho de otro modo: ¿No hay en toda secularización una continuidad?

La argumentación puede ser a la inversa. Ser sujeto de lo real significa que hay un centro desde el cual se fundamenta, se explica y se ordena la multiplicidad de lo real. No se trata entonces de un regreso de la religión a su antigua función teocéntrica: se trata por el contrario de la disolución de todo centro. Vivimos tiempos de descentramiento, donde se evidencia que todo sujeto supone una sujeción a fuerzas que lo constituyen y condicionan.

Y si no hay un parámetro universal, entonces los criterios de demarcación comienzan a tambalear. O como sostiene Gianni Vattimo: si el siglo XX es al mismo tiempo el siglo del fracaso de la racionalidad moderna, entonces no pueden seguir siendo argumentos racionales los que sigan exiliando a los discursos religiosos.

Como sostenía Nietzsche: “solo cuando Dios muere, el hombre puede volver a creer”. Paradójicamente, la muerte de Dios anunciada por ese personaje insensato que Nietzsche crea en La gaya ciencia, es la clave para un retorno de lo religioso, ya que el Dios que muere es ese lugar central, supremo, hegemónico, con pretensión totalizante. Pero el retorno no es unlineal. No vuelve la religión: vuelve lo religioso.

La religión es a lo religioso, lo que la política es a lo político, el derecho es a la justicia, o el matrimonio es al amor: su institucionalización. Y la pregunta es la de siempre: ¿Se puede limitar lo ilimitado? ¿Se puede cerrar lo abierto? ¿Se puede encontrar la última palabra?

¿Cómo diferenciar lo religioso de la religión? Lo religioso por un lado surge en la certeza que el ser humano alcanza de nuestra condición limitada. Como sabemos que somos finitos, habilitamos la pregunta: “¿Hay algo más?”

Lo religioso es la pregunta. Es mantener la pregunta en estado de pregunta. La religión, por otro lado, son todos los intentos institucionales de traspasamiento de cada frontera última y respuesta absoluta a la pregunta por el límite: hay una verdad y nosotros accedimos a ella, la procesamos, la empaquetemos y la administramos.

Si la religión hace de la creencia una cuestión de verdad, lo religioso recupera la idea de creencia como contingencia. O como cuenta Vattimo en Creo que creo: un día un amigo me llamó y me preguntó si todavía creía en Dios. Le respondí: creo que creo…

Tal vez el retorno de lo religioso tenga que ver con la primacía de ese primer “creo”. Aquel que se sabe a sí mismo contingente, provisorio, en estado de pregunta. Tal vez se trate de desentramar lo religioso de toda concepción de verdad absoluta, comprendiendo que cuando la religión habla en nombre de la verdad, disuelve lo religioso. Lo religioso, más allá de la religión, donde ese más allá es un más acá que deconstruye toda omnipotencia: tanto del que niega que hay un más allá como del que lo afirma.

Si así fuera, se configuraría entonces el escenario del retorno de lo religioso desde formatos muy diversos. Por un lado, la vigencia de los fundamentalismos que en nombre de un retorno de la religión buscan un regreso de la teocracia.

Por otro lado, los intentos de modernización y apertura de las religiones tradicionales como en el caso del Papa Francisco que dan acelerados pasos para un reforma religiosa milenaria que, sin embrago, no socava las raíces mismas que hacen de la religión un dispositivo de domesticación de lo religioso.

Y por último, más que un retorno, la posibilidad de un descentramiento de la verdad que evidencie la violencia que encierra todo dogma; sea religioso, o no. O como sostenía Nietzsche: solo cuando Dios muere, el hombre puede volver a creer.


En ocasión de la jornada del Colegio Ward  con la participación del filósofo argentino Darío Sztajnszrajber.  PE/Ecupres  aporta este artículo de Sztajnszrajber editado por Info/News el domingo 13 de setiembre  de 2015 y publicado en Atrio el 16 de este mes.

FUENTE: PRENSA ECUMÉNICA (ECUPRES) 21 de septiembre de 2015



GNOSIS Y PSICOANÁLISIS DESDE LA VISIÓN DEL SUFISMO

La gnosis y el psicoanálisis
La historia del rey y la sirvienta de Hazreti Rumi

Hermano mío, la historia es como un cuenco, 
y su sentido interior, como alpiste en ella.
Rumi

La escuela del sufismo, desde su comienzo, ha estado basada sobre el conocimiento de la psique del ser humano, y en ella, la responsabilidad más importante del Maestro de la Senda y de sus sheijes consistía en tratar las mentes enfermas, o desequilibradas, de quienes acudían a ellos. Sobre todo en las etapas de la educación y de la purificación del discípulo, estos guías espirituales han dedicado una especial atención a la sanación de la psique del buscador.

Molana Alal-ol din Rumi, el gran teósofo persa, tras su encuentro con su maestro, Shams Tabrizi, al que ofreció su devoción como discípulo, realizó la travesía, por la atracción del amor y bajo la dirección de Shams, por los dos aspectos de la Senda mdash;el recorrido interior y la conducta externa (seir wa soluk). Con el gran
conocimiento que había adquirido en el campo de la psique humana, ofrece en su libro Masnawi Ma`nawi un gran número de relatos, en la mayoría de los cuales, mediante símbolos y alusiones gnósticas, se dedica a esta importante tarea de guía. Se trata de relatos cuya lectura no es sólo entretenida para la gente común, sino que ésta encuentra en ellos, según su propia capacidad y entendimiento, puntos y detalles importantes para reflexionar; en cuanto a los elegidos de entre la gente, entienden el sentido profundo de estos relatos. En palabras del mismo Rumi, al principio de su obra, en donde habla por boca del ney, la flauta de caña:

Todos se hicieron amigos míos según su propio pensamiento,
pero nadie buscó en mi corazón el más hondo secreto.
Ese secreto no está lejos de mis propios lamentos,
pero no tienen esa luz[1] ni los oídos ni los ojos.
(Masnawi I 6-7)

Una de las historias interesantes que relata Rumi, y que constituye el primer relato del Masnawi, es la del «rey y la sirvienta». Una historia muy familiar para la gente, que alberga puntos esenciales del psicoanálisis de Rumi, que pasamos a analizar de forma breve.

Si me uno con los labios de aquel que es íntimo conmigo,
contaría como el «ney» todo cuanto se puede contar.
(Masnawi I 27)

El resumen de la historia del rey y la sirvienta:
¡Escuchad, oh amigos!, esta historia;
historia que, en sí, es el relato de nuestro propio estado.
(Masnawi I 35)

Un rey, acompañado de un grupo de cortesanos, ve, en el transcurso de un viaje, a una bella sirvienta, y, enamorándose de ella, la compra a su amo. Más tarde, cuando el rey quiere reunirse con su bella sirvienta, la encuentra enferma y moribunda. El rey, preocupado, llama a todos los médicos de la corte, solicitándoles que curen a su
sirvienta. Sin embargo, por mucho que los médicos la tratan, no hay ninguna mejoría en la bella doncella. El rey, muy apenado y perdida toda esperanza en los médicos, se retira y se sumerge en lamentos y oraciones, suplicando a Dios, y refugiándose en Su
misericordia. Durante sus oraciones, el rey se queda dormido y tiene un sueño en el que un anciano le da la buena nueva de que al día siguiente por la mañana un médico sabio vendrá para curar a la sirvienta. Por la mañana, el rey va a su encuentro, y cuenta su problema al médico de Dios, poseedor de un perfecto conocimiento de la psicología.
El médico espiritual, después de examinar a la sirvienta, y de estudiar todos los síntomas, diagnostica que la causa de su enfermedad no es física, sino más bien psíquica. De ahí que, para desatar el nudo emocional y resolver el problema psicológico de la sirvienta, entabla una conversación con ella. Toma la muñeca de la sirvienta en su mano, y, al mismo tiempo que controla atentamente su pulso, le pregunta acerca de las ciudades que ha visto, de la gente que conoce, etc. Hasta que, finalmente, descubre que está enamorada de un joven joyero que vive en la ciudad de Samarcanda.
A petición del médico espiritual, el rey envía un emisario en busca del joven, para ofrecerle el empleo de joyero de la corte, y éste lo acepta con codicia. Cuando el joven llega a palacio, el rey le recibe con honores y gratitud, y le confía la labor de trabajar con las valiosas joyas de la corte y, al mismo tiempo, por consejo expreso del médico, le regala a su bella sirvienta.
Después de varios meses, cuando la sirvienta recobra por completo la salud, el médico
espiritual prepara un jarabe, y echando cada día, de forma secreta, un poco en la bebida del joven joyero, hace que éste, poco a poco, enferme, volviéndose cada día más delgado y pálido, hasta perder por completo su belleza, lo que, a su vez, causa que la sirvienta pierda toda la admiración que sentía por su amado y que se apague su amor.

El enamoramiento es visible por la pena del corazón.
No hay enfermedad como la enfermedad del corazón.
Los amores que son por el color y la belleza [externa],
no son amor, sino tan sólo una desgracia.
(Masnawi I 109-110)

La interpretación de la historia

Para conocer las opiniones y las enseñanzas de Rumi debemos, en primer lugar,
presentar los símbolos que ha utilizado en esta historia, y que son éstos:
a.- el rey: el espíritu [del buscador]
b.- los cortesanos del rey: el amor [los diferentes niveles del amor]
c.- la sirvienta: el corazón
d.- el médico espiritual enviado por Dios: el maestro de la Senda
e.- el joven joyero: el nafs
f.- los médicos de la corte: el intelecto, la mente, los argumentos racionales
g.- el jarabe medicinal: las mortificaciones, el rigor espiritual

Por medio de estos símbolos, Rumi desarrolla su historia, dándole forma de relato de
amor. Sustituyendo los símbolos, podemos resumir la historia de la forma siguiente:
El «espíritu», acompañado del «amor» viaja desde su reino, el mundo de la Unidad divina, hacia el mundo de la multiplicidad, para atraer hacia sí mismo al «corazón». Sin embargo, el «corazón», que tiene, por un lado, un aspecto, el «espíritu», dirigido hacia el mundo de la Unidad divina, y otro, el nafs, que, por su parte, dirige su atención hacia el mundo de la multiplicidad, se queda perplejo y perdido entre ambos. El «espíritu» desea conquistar al «corazón», sin embargo el nafs, con la trampa de sus pasiones, mantiene encadenado a sí mismo como rehén al «corazón», y el «corazón», al ser separado del nafs y de sus pasiones, cae enfermo. Entonces, el «intelecto» intenta curar al «corazón», pero fracasa, ya que la enfermedad del «corazón» es interior, y no tiene nada que ver con la razón. El pobre «espíritu», al perder toda esperanza en el «intelecto», se dirige a Dios, refugiándose en Su misericordia. Por la gracia de Dios, un médico espiritual, bajo la vestidura del «maestro de la Senda» acude en ayuda del «espíritu», para así liberar al «corazón» del dominio del nafs y hacer que se una con el rey del mundo de la Unidad divina.

El médico espiritual después de examinar el color amarillento del rostro de su enferma, su pulso, su abatimiento, etc, diagnostica que la enfermedad del «corazón» es algo psíquico, y debe ser tratada psicológicamente; es consciente, en efecto, de que el desequilibrio psíquico tiene sus efectos sobre el cuerpo. Y así, mientras observa atentamente el pulso de la enferma, dialoga con ella, preguntándole sobre las ciudades que ha visitado, la gente con las que se ha relacionado, etc.; y por el cambio del ritmo de su pulso, descubre que el «corazón» está enfermo por la pasión y el deseo del nafs. El «maestro de la Senda», lentamente, viaja con el «corazón» por las ciudades que éste ha visitado, y le pide que hable de la gente que ha conocido en ellas, y así, por los cambios en el pulso de la enferma, llega a descubrir que el «corazón» está atraído por la belleza superficial del nafs, y que su amado vive en Samarcanda.

El «maestro de la Senda», calma al «corazón», y promete unirle con su amado. Luego
visita al «espíritu», le pone al tanto de todo, y le pide que llame al joyero, el símbolo del nafs, desde Samarcanda, y que, ofreciéndole un trabajo, le reúna con el «corazón». De esta forma, el nudo emocional del «corazón» se deshace, y después de varios meses queda curado de su enfermedad psíquica, llegando así el momento de comenzar con su purificación.
El «maestro de la Senda» mediante las «mortificaciones», poco a poco, debilita al nafs, y el «corazón», que estaba cautivado por su belleza superficial y su capacidad, pierde poco a poco su interés por él y se libra de sus ataduras. Una vez que el «corazón» reencuentra su libertad [se purifica], y es atraído por el «espíritu», asciende la escalera del «amor», hasta alcanzar la Unidad.

El amor a lo efímero no es duradero, 
porque lo efímero no tiene camino hacia Nosotros.
El amor de los interiormente vivos en el alma y en la vista,
es, en cada momento, más fresco que el capullo de una flor.
Elige el amor por aquel Uno Viviente que es perpetuo,
aquel Copero que te otorga el vino que vivifica el alma.
(Masnawi I 223-225)

Ahora bien, desde el punto de vista de la psicología de Rumi, es obvio que la sirvienta
era rehén del joven joyero; dicho de otra forma, estaba atrapada en las ataduras del nafs y sus deseos, y, por ello, necesitaba un tratamiento psíquico, que los médicos físicos del rey eran incapaces de proporcionar. El médico espiritual, el maestro de la Senda, como un psicólogo experto, diagnostica que los problemas de salud de la sirvienta son fruto de su desequilibrio psíquico, y al igual que los psicólogos científicos de hoy día, mediante el método conocido como «psicosomático»[2] se encarga de tratarla. El médico espiritual examina el pulso y otros síntomas de la enfermedad de la sirvienta, y llega a la conclusión de que la raíz de su sufrimiento es la pasión y los deseos del nafs. A solas, el médico se retira a una habitación con la sirvienta, y con un perfecto psicoanálisis, le pregunta sobre su vida, sus viajes, sus conocidos, etc... y, controlando su pulso, le pide que nombre las ciudades que ha visitado, y a las personas que ha conocido en ellas, y, poco a poco, por el cambio del ritmo de su pulso, se acerca a la ciudad y a la persona que la chica ama.
Rumi, con el profundo conocimiento en psicología que había alcanzado, desarrolla su historia de una forma perfectamente acorde con la forma de actuar de los psicólogos de nuestro tiempo. Una vez que el médico espiritual descubre la causa de la enfermedad de la chica, mediante el método que los psicólogos de hoy llaman «psicoterapia», cura, poco a poco, y con el paso del tiempo, a la sirvienta, hasta que ésta recobra la salud psíquica perdida.
A lo largo de esta historia, Rumi da ejemplos dignos de consideración. En especial, manifiesta de una forma muy bella lo difícil que es tratar a alguien psicológicamente.
Dice, por ejemplo, en otra historia, que para sacar una espina que ha penetrado en la
planta del pie de una persona, otra persona debe poner este pie sobre su rodilla, y buscar la espina con la ayuda de un alfiler, poco a poco y con suma atención. Esta es
una tarea ardua que necesita de una persona hábil. Pues si cualquier ignorante fuera capaz de sacar la espina clavada en el corazón de alguien [es decir, curar a alguien que sufre psicológicamente], no quedaría sobre la tierra corazón dolorido alguno. Al mismo tiempo, esta historia es una alusión a otro punto muy importante en psicología, ya que insiste en que, para resolver los problemas psíquicos de una persona, se la debe tratar con paciencia y tolerancia. Se debe primero estudiar bien el problema, encontrar su origen, y con calma y sólo mediante el tratamiento de un psicólogo experto, librar al enfermo de su sufrimiento.
Para aclarar mejor esta idea básica, Rumi, en la misma historia, utiliza otro ejemplo muy simple y sencillo. Dice que si alguien pone una espina bajo la cola de un asno, éste, que ignora la forma de sacar la espina, empieza a saltar y dar patadas, lo que representa un peligro serio para los que le rodean, y no sólo esto, sino que el pobre asno, inconsciente de que ésa no es la forma de librarse de ella, ayuda, en realidad, inconscientemente a que la espina se meta aún más. La única forma de remediar esta situación es buscar a un experto para que saque la espina, liberando al animal de su sufrimiento. Esto es en realidad el primer paso en la psicoterapia, en el que los allegados de una persona desequilibrada psíquicamente deben evitar, por todos los medios, provocar u originar situaciones por las que el enfermo, inconscientemente y por enfado, empeore aún más su situación. Ante todo, deben buscar la ayuda de un psiquiatra profesional y hábil para que diagnostique su problema psíquico y le ayude a recobrar la salud.
Finalmente, Rumi, en su historia del «rey y la sirvienta», además de las interpretaciones gnósticas y de las teorías psicológicas que ofrece, intenta expresar una serie de puntos y de sutilezas espirituales, a los que nos referiremos de forma resumida:
I.- El rey, sin la ayuda del médico espiritual, no podría conquistar el corazón de la
sirvienta. Esta es una alusión al papel del maestro y guía espiritual.
II.- Los médicos físicos del rey, por mucho que lo intentaron, no fueron capaces de curar a la sirvienta, ya que ellos, no sólo no tenían conocimiento alguno sobre las cosas espirituales, sino que también ignoraban el origen de la enfermedad y la gracia de Dios.
III.- Cuando el ser humano pierde toda la esperanza que ha depositado en las causas y
remedios materiales y dirige su atención hacia Dios, será, con seguridad, objeto de Su
gracia y de Su ayuda. Sin embargo, este ruego, este dirigir la atención, debe producirse con absoluta sinceridad y con pureza de intenciones, como lo fueron el ruego y la oración del rey.
IV.- Los ensueños de la gente libre y dolorida que tiene su atención fija en Dios están
cerca de la realidad, y a ellos se refiere Rumi con el sueño del rey y la buena nueva de la llegada de un médico espiritual. Esta es una alusión al efecto de la facultad imaginativa del hombre, y el dominio de ésta sobre él.
V.- La cortesía y la obediencia hacia los amigos de Dios, cuyos encuentros conllevan la
desaparición de muchos problemas propios insalvables. Esto sí, con la condición de que el buscador sea capaz de ver en el rostro de ese amigo de Dios la imagen del maestro [médico espiritual] al que busca, de la misma forma que lo hizo el rey.
VI.- La alabanza del amor que santifica al alma humana, haciéndola volar hacia el mundo infinito de la espiritualidad. Está claro que Rumi habla aquí del amor verdadero, y no de la pasión del nafs. Un amor en el que se revelan los misterios de Dios, cuya definición no cabe en palabras. Al mismo tiempo, Rumi alude a los amores manchados de pasión y de deseos, como el de la sirvienta hacia el joyero, que se apagan con la enfermedad y la pérdida de belleza de éste.
VII.- El ansia por la riqueza mundana, y el dejarse llevar por el engaño de la riqueza y del poder, cuyo final es la historia del joven joyero, que ansioso de fama y de riqueza
material, deja su ciudad y se va a la corte, para encontrar ahí la muerte.

Notas
[1] La luz necesaria para poder percibir esos secretos. (N.T.)
[2] La primera persona que habla, en la historia de la medicina, de la relación entre la
psicología y la salud corporal, y que pone en práctica este método, es el gran pensador y médico persa del siglo XII, Abu `Ali Sina, conocido como Avicena en Occidente y en los países árabes. Por ejemplo, en el tercer tomo de su obra maestra sobre la medicina, Canon, habla de lo que él llama, el «mal de amores», explicando sus síntomas corporales, y la forma de diagnosticarlo y curarlo.

FUENTE: WEBISLAM (tomada de Revista Sufí)



viernes, 30 de octubre de 2015

EL PASTORCITO - POEMA DE SAN JUAN DE LA CRUZ

EL PASTORCITO

Poema de San Juan de la Cruz

Jesucristo es el Buen Pastor, que con su muerte en el madero nos ha abierto las puertas de la vida eterna, nos ha hecho entrar en los pastos eternos. 
Suele representarse al Buen Pastor con la oveja a hombros, ya desde las primitivas catacumbas cristianas. Una imagen bucólica se ha tomado como logotipo del Catecismo de la Iglesia Católica. 

EL PASTORCITO

I

Un pastorcico solo está penado
ageno de plazer y de contento
y en su pastora puesto el pensamiento
y el pecho del amor muy lastimado.

II

No llora por averle amor llagado
que no le pena verse así affligido
aunque en el coraçón está herido
mas llora por pensar que está olbidado.

III

Que sólo de pensar que está olbidado
de su vella pastora con gran pena
se dexa maltratar en tierra agena
el pecho del amor muy lastimado!

IV

Y dize el pastorcito: ¡Ay desdichado
de aquel que de mi amor a hecho ausencia
y no quiere gozar la mi presencia
y el pecho por su amor muy lastimado!

V

Y a cavo de un gran rato se a encumbrado
sobre un árbol do abrió sus braços vellos
y muerto se a quedado asido dellos
el pecho del amor muy lastimado.


LOS CRISTIANOS "HOMBRES SIN PATRIA NI TRADICIONES" - CELSO DE ALEJANDRÍA

"HAY UNA NUEVA RAZA DE HOMBRES...: 
SON LOS CRISTIANOS"

"Hay una nueva raza de hombres nacidos ayer, sin patria ni tradiciones, asociados entre sí contra todas las  instituciones religiosas y civiles, perseguidos por la justicia, universalmente cubiertos de infamia, pero autoglorificándose con la común execreción: son los Cristianos." (Celso; "El Discurso Verdadero Contra los Cristianos" Pág.11 Alianza Editorial; Madrid 1988)

Así comienza, hacia el año 178 d.c., "El Discurso verdadero contra los Cristianos", una obra escrita por el filósofo griego Celso de Alejandría, que será el fundamento ideológico de algunas de las mas duras persecuciones contra los creyentes en Jesús de Nazaret que se sucederán en los años siguientes.


"ALEXÁMENO ADORA A SU DIOS" - EL GRAFITO BURLESCO CONTRA LOS PRIMEROS CRISTIANOS

Alexámeno adora a su dios

Esta imagen es un grafito burlesco de finales del siglo II d.C. encontrado en una escuela de pajes anexa al palacio de Nerón. Representa a un cristiano llamado Alexámeno adorando a un crucificado con cabeza de burro: Los paganos se escandalizaban de que los cristianos adoraran a a un crucificado, pues la cruz era la muerte más vil, reservada sólo para esclavos y para los mayores criminales.
Debajo de la imagen está escrito “Alexámeno adora a su Dios” y cerca alguien escribió -quizá el mismo Alexámeno del que se querían burlar- “Alexámeno fiel”.



Alexámeno debió de ser un alumno cristiano de esta escuela y sufría las burlas de sus compañeros paganos.
Los cristianos eran vistos como gente extraña, que odiaban al género humano en palabras de Tácito, ya que tenían costumbres distintas: no abandonaban a los niños que no querían, adoraban a un crucificado, comían la carne de ese crucificado…, en definitiva gente supersticiosa y extraña, diferente al resto de la sociedad.
Pongo a continuación las acusaciones que se hacían a los cristianos en la época del grafito (siglo II): El orador y retórico Marco Cornelio Fronto (100-170 d.C.) fue el profesor del emperador Marco Aurelio y después su corresponsal; criticó a los cristianos en un discurso que no se ha conservado, pero han quedado fragmentos en el Octavio de Minucio Félix, un diálogo entre el pagano Cecilio y el cristiano Octavio escrito en el año 197 y que buscaba refutar acusaciones como las que recoge Eusebio de Cesarea de banquetes de Tiestes [comerse a los propios hijos] e incesto, y cosas de las que no deberíamos hablar ni pensar, o incluso creer que tales cosas pudieran suceder entre seres humanos (Historia eclesiástica V.1.14); decía Fronto que los cristianos son iniciados con la carne y la sangre de un niño, y en la oscuridad y sin ningún pudor todos ellos se mezclan con todos [una orgía a oscuras] (IX). Además existía la acusación de que en nuestras reuniones se da el incesto (XXXI). San Justino, que fue martirizado en esta época (165), también menciona esos hechos fabulosos y vergonzosos –el apagar la lámpara y tener relaciones sexuales promiscuas y el comer carne humana- (Primera Apología, I.26), calumnias que provocaban miedo y hostilidad, además de castigos brutales.
Fronto también afirmaba que la religión de los cristianos es estúpida, puesto que adoran a un crucificado e incluso el mismo instrumento de su castigo [la cruz]. Se dice que adoran la cabeza de un burro e incluso la naturaleza del padre de ellos (Octavio, IX).
El grafito representa en una caricatura burlesca las calumnias y acusaciones infundadas de que eran objeto los primeros cristianos: como decía San Justino por culpa de esas calumnias la gente tenía miedo y los perseguía, además de burlarse de ellos en dibujos. Con la aberración de las fotos de Extremadura se han repetido unos cuantos siglos después los episodios del siglo II: las calumnias y el desconocimiento (pero ahora injustificables) han llevado a la ofensa más vil y aberrante que pudiéramos imaginar, peor que la de dibujar a Cristo con cabeza de burro.
Para comprender mejor el impacto de la fe cristiana y la novedad que supuso en el Imperio romano podéis leer “El testamento del pescador”, de César Vidal (Martínez Roca).

FUENTE: EL TESTAMENTO DEL PESCADOR